La agricultura se basa en gran parte en la disponibilidad de agua. Es importante mencionar que para esto no sólo se requiere cantidad, sino también calidad. Es decir, la calidad del agua debe de ser tomada en cuenta para la determinación de la frecuencia de riego, láminas de riego y tratamiento que se realizará para su mejor aprovechamiento.

La calidad del agua utilizada para riego se puede definir en 3 criterios principales:

  • Salinidad
  • Sodicidad
  • Alcalinidad
  • Toxicidad

Siendo estos los utilizados en la construcción de todas las normas empleadas

El agua utilizada para la agricultura es tomada tanto de fuentes naturales como de recursos alternativos. Las fuentes naturales incluyen el agua de lluvia, agua de superficie (ríos y lagos). El uso de estos recursos debe realizarse de una forma sostenible y sobre todo responsable.

La reutilización del agua para riego es una práctica común en todo el mundo. La calidad del agua empleada es fundamental para el rendimiento y cantidad de cultivos, mantenimiento de la tierra y protección del medioambiente.

Tanto el clima, como la estructura física del suelo, los minerales de las arcillas, los sistemas de producción o cultivo y demás factores determinan las restricciones para cierto tipo de aguas. Por ello, es importante que los criterios para clasificación se basen a las condiciones de cada caso.